viernes, 4 de septiembre de 2009

“Mis años felices fueron mi infancia villaparqueña”

Pablo Fábregas, productor y conductor en radio y comediante de teatro Stand Up, vivió hasta los 26 años en la calle Terrada entre Marcos Sastre y Santo Tomé. Fue federado de básquet y pasó por todos los clubes de la zona. El autocine El Todo y la agronomía, eran su patio de juegos


Para la gran audiencia de Radio Metro no es novedad que Pablo Fábregas, productor y participante de “Metro y Medio” el programa que conduce Sebastián Wainraich, hable de Villa del Parque. Conocedor de sus bondades y vicisitudes, como fiel amante de la vida de barrio, nos recuerda los felices años de su infancia.
“Viví en Villa del Parque desde mi nacimiento en la casa de mis abuelos. Después a los 12 años me mudé del fondo a adelante, cuando se terminó mi casa. Y a los 26 años me fui a vivir solo a Belgrano”, relata Fábregas, quien también se desempeña como actor y productor de teatro en “Cómico Stand Up” y “De a 1”.
Si bien, el rincón de las aventuras con sus primos fue la casa deshabitada, futura vivienda de la familia que construyó el abuelo italiano en Terrada entre Marcos Sastre y Santo Tomé; Fábregas tiene anécdotas en cada ícono de la zona: “Mi vida estaba de este lado de Nazca definitivamente. En Agronomía me tendrían que entregar una plaqueta, estaba más que en mi casa. Era brillante ir con la bici, jugar a la pelota. Si me he roto los huesos ahí. La adoro y lo voy a llevar a Benito, mi hijo”.
Como deportista federado de Básquet pasó por todos los clubes; GEVP, Social Parque, Comunicaciones, Racing y Arquitectura. Ahora, juega al tenis en Comu con Seba Wainraich. “La función que cumplen los clubes de barrio es fundamental, lamento que les cueste tanto permanecer, tendrían que tener subsidios para darle un sentido de vivir a los chicos, como me pasó a mi”, opina.
Hizo el jardín en la escuela “Rompehielos”, y la primaria en el San José de Villa del Parque. Siguiendo la tradición industrial de la familia, cursó la secundaria en el Ing. Huergo de Caballito.
“Mis amigos se recibieron en el San José. Pablo Rojas, compañero de la primaria, es como un hermano. Hace poco me volví a juntar con ellos y me da la sensación de que lo que te divide en la adolescencia te une en la adultez. El objetivo en la vida es el mismo: tratar de pasarla bien, de formar una familia, y ahí nos encontramos todos, y no importa si sos judío, católico, gay, hetero. Hay una frase brillante, “La patria es la infancia”. Se reduce en esas pocas cuadras donde tuviste la bicicleta, la chica que te gustaba, las primeras riñas. Ahí es donde todos queremos volver”.
¿Qué extrañabas del barrio cuando te mudaste?
El silencio. El ruido más perturbador era el de Juncadella que lo tenía al lado, el ladrido de perro, o la riqueza de escuchar el reto de una madre a un hijo. Que todo el ruido sea ese, a mi me encantaba. Ahora al volver a Urquiza lo recuperé.
¿Cómo ves a Villa del Parque ahora?
Lo veo más prolijo. Las calles y casas se embellecieron. Inclusive, cuando era chico el Auto cine “el todo”, que fue parte de mi jardín de juegos, le daba una cierta cosa lúgubre a la zona. Ahora hay un supermercado y están vendiendo bombachas y corpiños.
¿Cuándo visitas el barrio?
Los domingos religiosamente se come en la casa de mis padres con toda la familia. Las mesas siguen siendo largas, seguimos hablando a los gritos. Cuando vengo de Urquiza, agarro Beiró y doblo por Nazca. Sí la vía y Comu siguen estando, pienso que está todo bien en la vida porque aunque me mudé, Villa del Parque me trae paz.


Radio, teatro y TV

La vida del comediante

Pablo Fábregas es guionista y productor de radio, televisión y teatro hace más de 12 años. En el año ´96 conoce a Seba Wainraich y empiezan a trabajar juntos en el segmento Kitsch del programa Duro de Domar y de TVR.
Actualmente, se lo puede escuchar en Radio Metro, de lunes a viernes en “Metro y 1/2”, y los sábados co-conduce “Abrí los ojos” con Diego Scott. Además, produce el espectáculo Cómico Stand Up 4 (Paseo La Plaza), actúa viernes y sábados en “De a 1 .3” (Ciudad Cultural Konex). También, da clases de “Humor en Radio” en TEA.
“Hay tiempo, tengo energías de sobra y quedan mil cosas para hacer”, afirma.

domingo, 9 de agosto de 2009

Redescubriendo Villa Devoto


Después de 20 años el baterista de La Mississippi vuelve al barrio


El tango “Volver” entona “que veinte años no es nada”. Pero con la vuelta Juan Tordó, el baterista, productor artístico y manager de La Mississippi podemos contradecirlo. No es la primera vez que el músico es vecino de Villa Devoto, hasta el año ´88 vivió en Pedro Morán y San Nicolás. En ese tiempo transcurrido, justo desde que Tordó se alejaba de las calles del barrio, crecía la mítica la banda de blues, que acaba de cumplir 20 años.
“Si bien me mudé a Palermo, nunca me alejé de la zona. El estudio Galápagos donde grabamos “Amor y paz” queda en Miranda y Benito Juárez”.
Allí, en la cocina del último disco, que por su título demuestra que los años de efervescencia pasaron y reclamaba tranquilidad, Juan Tordó comentó que buscaba una casa para mudarse, y un amigo le ofrece la suya que estaba en venta. “Cuando visité ésta casa me enamoré. No vimos ninguna otra. Fue un pase mágico”.
Situada en Emilio Lamarca y Ricardo Gutiérrez, la casa de Tordó y su mujer se encuentra en el límite. “Nosotros compramos los ravioles en Villa del Parque y el diario en Devoto”.
No es por lujosa ni imponente, el atractivo del hogar de Tordó es la buena onda que transmite apenas uno cruza la puerta, donde cuelga una rama de muerdago. Aire fresco en un verano con salida al asfalto caliente. Un loro que saluda amablemente, al pasar por el living que atesora discos de plata y oro de los álbumes “M bugi” y “Bagayo”.
Fiel al estilo porteño de La Mississipi, lo que Tordó disfruta de Villa Devoto es caminar calles adentro. “Fui descubriendo el barrio nuevamente. Me gusta salir y contemplar las casas bajas bien mantenidas. Pasear por la Plaza Arenales. Además, muchos amigos viven por la zona”. Pero el encantamiento de Tordó con su nuevo hogar, se empaña: “Lo único que me molesta es tener la música del templo ubicado en R. Gutierrez y E. Lamarca metida en mi casa en cada ceremonia. Les falta un tratamiento de acústica para atenuar el sonido. Pasaron varios meses desde que fuimos a solicitarles que solucionen el tema y no lo resolvieron. Lo considero una falta de respeto”, concluye.
Tordó aún es recordado por sus participaciones en la década del 70 en bandas exitosas de la época como: Pastoral, Raíces (con Andrés Calamaro) y Prema. También acompañó a solistas de renombre como Lerner, Rada, Piero, Pappo y Litto Nebbia.“En La Mississippi fuimos aprendiendo desde abajo el hacer de la materia. Siempre nos manejamos con un carril independiente. Nuestro público de hoy es heterogéneo, llegamos a tres generaciones aunque no es una música de moda. Nos dedicamos a acentuar nuestro estilo y siempre progresar en lo artístico”, cuenta el batero satisfecho. Lo espera el cuidado de su huerta y tocar el bandoneón.



LA MISSISSIPPI POR 20 AÑOS MAS
El festejo de cumpleaños de La Mississippi duró todo el año, llegar a los 20 para una banda de música no es poca cosa. Y luego de transcurrir un 2008 de fiesta, esperan un 2009 recargado: Lanzan un disco en vivo con amigos invitados y nueva tecnología, además reeditan en línea económica sus 6 albúmenes anteriores a través de Universal y con sello propio. Pasos que a ésta altura de la carrera legitiman que son la banda dentro de la cultura del rock nacional que originó la identidad del blues argentino.
El disco se lanza en marzo del 2009, bajo el nombre de “Versiones 20 años más”. Participaron 17 invitados: Ricardo Mollo, Don Vilanova (ex Botafogo), Piti Álvarez (Intoxicados), integrantes de La Mancha de Rolando, Nonpalidece, Beto Satragni y Jimy Santos (Raíces), Oscar Kreimer, Juan Hermida, Eduardo Cirillo, Deborah Dixon, Daniel Raffo y Tom Lupo.
Con la voz de Ricardo Tapia, Gustavo Ginoi (guitarra), Claudio Cannavo (bajo y coros), Gastón Picazo (piano y teclados), Juan Tordó, (batería y percusión). El regreso Luis Robinson en armónica y la incorporación en saxo y flauta de Marcelo Zeta Yeyati, la banda logró un aniversario de alta calidad artística.
Para disfrutar, el 21 de febrero junto a “NonPalidece” en “El Teatro” de Flores.

Adriana, una devotense de nacimiento

La cantante preferida de los más pequeños rememora su infancia

Adriana Szusterman es reconocida por ser un referente para los niños más chiquitos. En todos los jardines de infantes se cantan sus canciones. Y con la sola difusión del boca a boca, sus espectáculos son puro éxito. Sin embargo, hay una característica de esta mujer simpática, transparente y con claras convicciones que no trascendió: Ella es devotense de nacimiento.
La casa de su infancia se ubica en Concordia y Nueva York, esas calles del barrio que aún añora: “Era de jugar en la vereda con un grupo de amigos. Andaba mucho en bici y hacía collares de mostacilla que vendía en la puerta de casa”, confiesa Adriana en una amena charla con Devoto Magazine.
Atesora momentos que recuerda “como si fuese hoy”, de su paso por el Instituto Evangélico Americano de Villa del Parque, donde cursó hasta finalizar la primaria. Y del secundario en el Nacional 19 de Villa Devoto, colegio que eligieron sus padres por la recomendación en cuanto a su calidad académica. Adriana tomó lo mejor de sus docentes para su propia formación: “Me acuerdo de Nieves, mi maestra de jardín. Ya de chiquita sabía que quería ser jardinera como ella. Del Nacional 19 el profesor Conti era lo más, un docente cariñoso y divertido”.
Podría decirse, parafraseando a Eduardo Galeano, que Adriana es un fueguito que brilla con luz propia. Pero esa luminosidad se fue manifestando de a poco, hasta alumbrar con todo. Desde chica notaba que tenía una fuerza especial, afirma: “me pasaba algo particular con la voz que me conectaba con el otro”. Pero nunca imaginó la dimensión del fenómeno: Adriana creó un mundo propio que emociona tanto a chicos como a adultos.
Marcada por la historia de su padre, a quien dice “le cortaron las alas y no pudo seguir su carrera de pianista”. Adriana no dudó en abandonar la carrera Ciencias de la Educación, para responder a su pálpito. “El único que va a decidir tu camino sos vos, pensé. Dejé la universidad y me fui a trabajar al Teatro La Galera con la dirección de Héctor Presa. Ahí estuve 7 años como actriz”.
En sus primeros discos Adriana mantuvo un rotundo anonimato. Todo empezó por el pedido de la mamá de uno de sus alumnitos del Jardín Amapola, que le pidió que le grabe en un casete las canciones que el hijo se pasaba cantando. “Era una maestra común y corriente que quería hacer un disco porque sentía que la música para niños estaba chata, era muy simple. Un papá me contactó con una discográfica. Así armamos el estudio en el jardín, cantaron los cien chicos y las maestras”.
Algo inusual pasó a partir de “Cantando en Amapola”. Para ese entonces, la pronta artista de los pequeños, animaba fiestas infantiles. “Me encontraba en el cumpleaños del hijo de Marcelo Tinelli. Y me dice; ¿vos hiciste esto?, porque hay un productor que quiere verte. Se vendieron 200 mil discos. Y me propusieron un tercer disco”. Sin pensar el éxito posterior, pero con ganas de darse a conocer inició “Cantando con Adriana”.
Cada una de sus funciones colma el teatro de niños, chupetes, diversión y aprendizaje. Hasta se dio el lujo de cumplir el sueño de su padre, con quien comparte el escenario, en un momento muy emotivo del show. “Mi viejo esta enloquecido con todo esto. Toca el piano en un tema”.
¿Quién dijo que Adriana se fue de Villa Devoto? Ella siempre vuelve. “Extraño la paz de barrio, caminar por sus callecitas, el sonido de los pájaros, el olor, los árboles. Los bailes de la Friulana. Las rateadas en el placard del 19. Guardo esos instantes en mi memoria. Como la costumbre familiar de ir a comer a “La Aldea” y a “El bar alemán””. Este 25 de noviembre, retorna al barrio de su infancia para cantar en el homenaje a la calesita de Tito.

Disqueria Donato, 60 años de música en el barrio

En la disquería más antigua de Villa del Parque, Jorge Peccatiello con sus discos vinilos le da batalla a los MP3

La disqueria Donato, ubicada en la avenida Nazca y la calle Ricardo Gutiérrez, es un museo de la música. Las paredes del local están empapeladas de posters y tapas de vinilos, atesora un Winco y se exhiben joyas como: discos de pasta de los años cincuenta, los inolvidables discos de vinilo de la década de los sesenta y setenta y casetes de los ochenta, que pasaron al recuerdo hace muy poco.
En el mostrador un cartel aclara: “Para coleccionistas”. Pero, la casa de discos no fue pensada para un grupo selecto, o para “clientes que les gusta recordar otras épocas”, como dice Jorge Peccatiello, actual dueño e hijo del fundador Donato.
“La idea del negocio fue de mi papá, y siempre lo ayudé. Lo inauguramos el 11 de noviembre del año 1947 o 1948, no recuerdo bien, yo tenía 14 años. Al principio, además de discos de música vendíamos electrodomésticos”, cuenta Peccatiello remontándose a los inicios.
Con sus 75 años de edad y más de 60 de experiencia como comerciante en Villa del Parque, hay una imagen que Jorge no olvida: “A fin de los ´50 los discos de vinilo los teníamos en el suelo, se apilaban y vendían como el diario”. En aquellos años, la industria de la música daba sus primeros pasos hacia la tecnología: conseguía pasar del disco de “pasta” al de vinilo. Los artistas de mayor popularidad compartían el género melódico. Jorge afirma que Nat King Cole, Rosamel Araya y Los Plateros eran los cantantes más pedidos.
Jorge Peccatiello estudió en una secundaria técnica y se recibió de “Especialista en Electricidad”. Lo cual, le permitió sumar al negocio su servicio como técnico de grabadores, radios y tocadiscos. “Es un oficio que requiere de mucha paciencia y buena vista”, asegura el autodidacta a la hora de actualizar su conocimiento, cuando las radios que funcionaban con lámparas pasaron a tener transitores.
El negocio fue visitado por celebridades del ámbito de la música: El bandoneonísta y compositor Pedro Laurenz, una figura del tango que formó parte de la orquesta de Roberto Goyeneche y Julio de Caro. Al igual que otro genio del bandoneón, Gabriel “Chula” Clausi, vecino del barrio Agronomía de 97 años, que conoció a Carlos Gardel y hasta tocó con la banda de rock Los Piojos y con Gustavo Santaolalla.
Desde los años noventa, una nueva realidad amenaza a la industria discográfica, la proliferación de la piratería y la música digital no sólo significan una notable caída de las ganancias, el disco teme por su desaparición. Esta vez, la tecnología le juega en contra a la música y a los que viven de ella. Porque, al perder el envase de la manifestación artística y cultural sonora, también se pierden otros hábitos como ir a la disqueria.
Pero la era tecnológica no pudo con Jorge Peccatiello, quien resiste con su negocio de discos por más de medio siglo. “Cambió todo con la venta de CD´s truchos y a veces me arrepiento por no haber cambiado de rubro. Pero, todavía vienen jóvenes, recomendados por otros clientes, a pedirme que les grabe en casetes o CD temas que no consiguen y yo tengo en algún vinilo”.

Más que un restó

Cuando el 1º de agosto de 2003 se abrieron las puertas de Zidane en Tinogasta 3224, la idea era acercar al barrio un típico bar palermitano. Próximo a cumplir seis años en la zona, Zidane superó la propuesta original y se convirtió en un clásico de Villa del Parque.
“En el inicio sólo pensábamos armar un bar. Y logramos posicionarnos como el mejor del barrio. Con el tiempo, nos fuimos volcando al restaurant”, cuenta Germán Donati, que lleva adelante el proyecto junto a su socia y pareja, Karina Vertone.
Sería impreciso caracterizar a Zidane bajo un rótulo. Su calida ambientación de luces bajas, cómodos sillones y mesas ratonas circulares lo muestra como un lugar ideal para encontrarse con amigos o estar en pareja. Pero, quienes prefieren un sitio donde deleitarse con la exquisitez de un plato elaborado, comer la mejor pizza o un tentador postre, no deberán dudarlo: Zidane cuenta con una cartografía gastronómica de lujo y completa.
Los pilares del éxito para Donati son tres: “Conseguir un muy buen cocinero, jefe de barra y encargado gerente es lo que permite reducir cualquier margen de error”. Otro punto fundamental se debe a que el personal permanentemente participa de cursos de capacitación. Y los productos para la elaboración de platos, tragos y postres son de suprema calidad.
Un verdadero manjar, creación de Marcos Giovagnoni, el chef de la casa, es la “Torre de lomo al champignon”, acompañado con una base de mil hojas de papas y salsa Demi-glacé.
En Zidane, cada día de la semana es especial para agasajar a sus clientes. Los lunes el restó invita con spaguettis caseros. Los martes las mujeres son las premiadas, ya que reciben un 30 por ciento de descuento en platos elaborados. De martes a jueves la estrella de la noche es el sushi, preparado en momento por un cocinero del prestigioso Satoyi. Además, con música house del DJ Achy, los jueves y viernes el bar funciona como “after office”, por su atractiva propuesta: 2 tragos con Gancia a 15 pesos y “happy hour” de Bacardi Cola a 18 pesos.
Los mediodías, Zidane ofrece un menú ejecutivo de lunes a viernes a 18 pesos. Los sábados y domingos la opción es excelente para aprovechar en familia, a 22 pesos, el almuerzo incluye plato principal, bebida y postre. Zidane brinda opciones para todos los gustos.

Una conquista de la belleza

Rímini es el nuevo local de vestidos de fiesta que llegó a Villa Devoto. Su denominación y estilo no fueron tomados al azar. La inspiración surge en honor a Renata, un familiar muy querido de las socias, oriunda de la región de Rímini. La ciudad de la zona Emilia Romana se ubica al norte de Italia, siendo uno de los centros de veraneo más importantes de la rivera adriática, por sus imponentes playas y su historia, donde se encuentra el Arco de Augusto, el puente de tiberio, su anfiteatro, termas y templos.
Su belleza es lo más cercano al paraíso ideado y tal sentido, el local se corona en las imágenes de aquel paisaje y clásico estilo romano.
Rímini ofrece prendas de alta costura y accesorios, con la premisa de que sus clientas se distingan tanto en un en una velada íntima, como en un evento social. Además de los elegantes vestidos, brindan un surtido en cuanto a perfil de edad y genero, formal e informal, para el día o la noche, en pantalones, polleras, camisas, sweeters, pilotos, ideales para el vestuario de una mujer que desea mantener su elegancia.
Las confecciones son realizadas con las mejores telas de Europa, y colección es para todas las edades.
A su vez para lograr la satisfacción completa de sus clientas en la difícil hora de elegir un vestido de fiesta, Rímini cuenta con asesoramiento personalizado y la posibilidad de realizarle los arreglos necesarios a la prenda.

La pequeña Europa


Dejando atrás la majestuosa belleza de la Patagonia, su nueva aventura será recorrer Buenos Aires, atractivo destino por su mezcla arquitectónica y diversidad cultural. Cuando usted conozca esta ciudad no dejará de sorprenderse y emocionarse.

Buenos Aires, la reina del Plata, crea su identidad a partir de la convivencia entre diferentes etnias de Europa que se instalaron a comienzos del siglo XX junto con los criollos. De esta manera, la ciudad más europea de Latinoamérica, resume en su extensa superficie, la variada y heterogénea esencia de los argentinos.

Hoy la ciudad luce una combinación entre lo moderno y lo antiguo, herencia de la época colonial hispana y la inmigración del resto de Europa, que resulta irresistible e inolvidable a los ojos de quien la conoce.


Al Sur de Buenos Aires

En las cercanías del Río de la Plata, los barrios porteños de San Telmo y la Boca lo atraparan con su mística esencia entre melancolía y alegría, resignación y pasión, antigüedad y renovación.

Caminando por San Telmo se cautivará no sólo por su estilo antiguo sino por la calidez de su gente. A cada paso, por las calles coloniales del bohemio barrio podrá encontrar cantores, bailarines, artistas, poetas y artesanos que se brindarán a usted con manifestaciones culturales de todo tipo.
Al brillo de la noche porteña bares, cafés o restoranes lo harán sentir como en rincones de Europa. La oferta es amplia, sabrosos vinos y comidas regionales e internacionales lo esperan para deleitarlo.

Descubriendo el barrio más pintoresco de la ciudad, La Boca, apreciará sus coloridas edificaciones, su pasión por el fútbol y sus costumbres foráneas.
Donde su peculiar paisaje, fue inspiración de artistas, y aún hoy es musa de creación.


Alma de tango

Símbolo del porteño, el tango, conquista al mundo.
Nostálgico, compadrito y arrabalero, expresión de poesía, música, danza y teatro que se inició dentro de las clases sociales populares afianzando sus principios y carácter. Por este motivo, el tanguero canta por el amor a su madre, su corazón despechado, el barrio, la noche y los compañeros del cafetín.
En los barrios del sur, cuna de tango y milongas podrá aprender el baile alucinante y seductor de parejas unidas por sus cuerpos, en una bella comunión.


Con orgullo nacional

Su visita por esta ciudad que alberga a más de 8 millones de habitantes no ha culminado aún, porque sus atractivos son innumerables. Podrá conocer la argentina visitando plazas, monumentos, catedrales y edificios que cuentan su historia. También en museos y tumbas descubrirá figuras de honor nacional, como son los próceres San Martín, el gran libertador de América, y Evita, mujer de gran coraje y compromiso social, que logró escribir su nombre en los libros de historia de todo el mundo.

En sólo dos días, esta metrópoli lo llenará de satisfacciones, experiencias únicas e imágenes para guardar en el recuerdo.