En la disquería más antigua de Villa del Parque, Jorge Peccatiello con sus discos vinilos le da batalla a los MP3
La disqueria Donato, ubicada en la avenida Nazca y la calle Ricardo Gutiérrez, es un museo de la música. Las paredes del local están empapeladas de posters y tapas de vinilos, atesora un Winco y se exhiben joyas como: discos de pasta de los años cincuenta, los inolvidables discos de vinilo de la década de los sesenta y setenta y casetes de los ochenta, que pasaron al recuerdo hace muy poco.
En el mostrador un cartel aclara: “Para coleccionistas”. Pero, la casa de discos no fue pensada para un grupo selecto, o para “clientes que les gusta recordar otras épocas”, como dice Jorge Peccatiello, actual dueño e hijo del fundador Donato.
“La idea del negocio fue de mi papá, y siempre lo ayudé. Lo inauguramos el 11 de noviembre del año 1947 o 1948, no recuerdo bien, yo tenía 14 años. Al principio, además de discos de música vendíamos electrodomésticos”, cuenta Peccatiello remontándose a los inicios.
Con sus 75 años de edad y más de 60 de experiencia como comerciante en Villa del Parque, hay una imagen que Jorge no olvida: “A fin de los ´50 los discos de vinilo los teníamos en el suelo, se apilaban y vendían como el diario”. En aquellos años, la industria de la música daba sus primeros pasos hacia la tecnología: conseguía pasar del disco de “pasta” al de vinilo. Los artistas de mayor popularidad compartían el género melódico. Jorge afirma que Nat King Cole, Rosamel Araya y Los Plateros eran los cantantes más pedidos.
Jorge Peccatiello estudió en una secundaria técnica y se recibió de “Especialista en Electricidad”. Lo cual, le permitió sumar al negocio su servicio como técnico de grabadores, radios y tocadiscos. “Es un oficio que requiere de mucha paciencia y buena vista”, asegura el autodidacta a la hora de actualizar su conocimiento, cuando las radios que funcionaban con lámparas pasaron a tener transitores.
El negocio fue visitado por celebridades del ámbito de la música: El bandoneonísta y compositor Pedro Laurenz, una figura del tango que formó parte de la orquesta de Roberto Goyeneche y Julio de Caro. Al igual que otro genio del bandoneón, Gabriel “Chula” Clausi, vecino del barrio Agronomía de 97 años, que conoció a Carlos Gardel y hasta tocó con la banda de rock Los Piojos y con Gustavo Santaolalla.
Desde los años noventa, una nueva realidad amenaza a la industria discográfica, la proliferación de la piratería y la música digital no sólo significan una notable caída de las ganancias, el disco teme por su desaparición. Esta vez, la tecnología le juega en contra a la música y a los que viven de ella. Porque, al perder el envase de la manifestación artística y cultural sonora, también se pierden otros hábitos como ir a la disqueria.
Pero la era tecnológica no pudo con Jorge Peccatiello, quien resiste con su negocio de discos por más de medio siglo. “Cambió todo con la venta de CD´s truchos y a veces me arrepiento por no haber cambiado de rubro. Pero, todavía vienen jóvenes, recomendados por otros clientes, a pedirme que les grabe en casetes o CD temas que no consiguen y yo tengo en algún vinilo”.